Debo quebrar la línea del horizonte,
perfectamente dibujada ante mi incredulidad
debo mirar hacia otro lado,
dónde tus ojos ya no me duelan.
Debo develar el misterio que proponen
tus palabras incontenibles,
debo decifrar la clave de mis pasos vagabundos
para entender hacia dónde voy.
Debo dar de mi, más de lo que tengo
para espererar de los demás menos de lo que espero
debo acudir a mis manos temerosas
para no caer en el espejismo de tu cuerpo.
Debo saldar la deuda con mi destino,
que me llevó hacia dónde quería, pero escapé,
debo comprender que nada es lo que parece
incluso esta ausencia que hoy siento de mi.
Debo mirar hacia otro lado,
para ver si por algún capricho el sol sale sin que lo llamen,
par aver si sale por dónde no debe,
y alterar así todo orden natural.
Debo mirar para otro lado,
dejar que mis ojos dejen de posarse en ti,
para ver si así le gano la carrera al tiempo
y escapo definitivamente de mi pasado, y de mi.
Adelante, sean bienvenidos
Bienvenidos a mi mundo, al refugio de mis ideas, al lugar donde puedo sin ningún temor expresar lo que siento y lo que me pasa "en tiempo real". Realmente es toda una experiencia y quiero compartirla con quien quiera leer.
sábado, 31 de julio de 2010
Morirse un poco
Tierra bañada en sanbre,
que inmortaliza huellas perdidas
pasos que he dado en vano hasta tu puerta
pero rebotan en las paredes de mi laberinto.
Sangre que se ha ido de mi cuerpo,
y que hoy cae muerto en esta via,
rodeado de flores secas y mariposas sin alas,
que se posan sobre este cadáver.
No hay dolor qeu quepa en mi alma,
no hay ausencia que pueda seguir llorando,
si el corazón quebrado ya no te llama
es porque han muerto todas mis palabras.
que inmortaliza huellas perdidas
pasos que he dado en vano hasta tu puerta
pero rebotan en las paredes de mi laberinto.
Sangre que se ha ido de mi cuerpo,
y que hoy cae muerto en esta via,
rodeado de flores secas y mariposas sin alas,
que se posan sobre este cadáver.
No hay dolor qeu quepa en mi alma,
no hay ausencia que pueda seguir llorando,
si el corazón quebrado ya no te llama
es porque han muerto todas mis palabras.
No estoy muerto
Un roce liviano de tus manos,
pueden desatar una revolución en mi piel
que se abre plena para recibirte,
y para gozar el insignificante segundo.
Caigo por tus dedos sedosos,
y resbalo hasta llegar al filo de la locura
dónde mis ojos negros no dejan de mirarte
de llenarme de la paz de tu rostro.
Intentyo no caer en la trampa de la memoria
que me dice que allí estás
pero abrazo una sombra inexistente,
y me tomo de la mano del viento para no caer.
Fría locura que me toma por atrás
y me maniata para que no pueda despejar
estos fantasmas noctámbulos y burlones
que se ríen al ver mis sonrisa por algo que no está.
Sólo me salvaría trepar por tu espalda,
blanca, casi transparente
para llegar a econtrar en la noche,
un abrazo que confirme que no he muerto.
pueden desatar una revolución en mi piel
que se abre plena para recibirte,
y para gozar el insignificante segundo.
Caigo por tus dedos sedosos,
y resbalo hasta llegar al filo de la locura
dónde mis ojos negros no dejan de mirarte
de llenarme de la paz de tu rostro.
Intentyo no caer en la trampa de la memoria
que me dice que allí estás
pero abrazo una sombra inexistente,
y me tomo de la mano del viento para no caer.
Fría locura que me toma por atrás
y me maniata para que no pueda despejar
estos fantasmas noctámbulos y burlones
que se ríen al ver mis sonrisa por algo que no está.
Sólo me salvaría trepar por tu espalda,
blanca, casi transparente
para llegar a econtrar en la noche,
un abrazo que confirme que no he muerto.
Llegar a algún lugar
Subo por las ramas del rosal más alto
bañándolo con la sangre de mis manos
y tiñendo de rojo oscuro las blancos pétalos,
de las rosas invisibles.
Llegar a la cima de este rosal,
implica dejar varios dolores en la subida,
que se incrustan en mi memoria
desatando una tormenta de angustiosa espera.
Arriba no encuentro la calma deseada,
las palmas ensangrentadas gotean mis dudas,
y caen sobre el tiempo que no está,
cortando el aire denso en su caída.
Voy surcando un mar embravecido
qeu intentará hundir esta balsa sin vela
perdida en el océano y sin destino
con la brújula rota y el viento en contra.
El deseo de llegar a algún lugar calma a este cuerpo
que tendido al sol se deja llevar,
mi cuerpo liviano que no se vuela y viaja
al destino que no quise llegar jamás.
bañándolo con la sangre de mis manos
y tiñendo de rojo oscuro las blancos pétalos,
de las rosas invisibles.
Llegar a la cima de este rosal,
implica dejar varios dolores en la subida,
que se incrustan en mi memoria
desatando una tormenta de angustiosa espera.
Arriba no encuentro la calma deseada,
las palmas ensangrentadas gotean mis dudas,
y caen sobre el tiempo que no está,
cortando el aire denso en su caída.
Voy surcando un mar embravecido
qeu intentará hundir esta balsa sin vela
perdida en el océano y sin destino
con la brújula rota y el viento en contra.
El deseo de llegar a algún lugar calma a este cuerpo
que tendido al sol se deja llevar,
mi cuerpo liviano que no se vuela y viaja
al destino que no quise llegar jamás.
Imperfecciones
Tu imperfecto misterio es mi gran duda,
este silencio abismal mi cruz,
la ausencia que hoy siento es la daga
que se clava inclemente en mi espalda.
Este dolor que ya no cabe en mi cuerpo
desborda las barreras de mis pensamientos
y se derrama por mis mejillas pálidas
dándole a mis labios la gota de amarga realidad.
Nadan mis brazos solos,
mientas mi cuerpo pesado cae en las profundidades
de mis propias miserias irresueltas,
dónde los demonios bailan su danza.
Quisiera decifrar esa mirada,
penetrar esos ojos duros, imprevisibles,
que me gritan un dolor mudo y agudo,
capaz de inundar mi alma desnuda.
Buscarte un lugar en este cuerpo vacío,
para que tengas tu refugio,
dándote mis manos para que te tomes
cada vez que la caída sea inminente.
Imperfecto dolor este que vive en mi,
que no es capaz ni siquiera de matarme,
ni de llevarme por los caminos polvorientos del olvido,
para quedarme allí y mirarte de lejos.
este silencio abismal mi cruz,
la ausencia que hoy siento es la daga
que se clava inclemente en mi espalda.
Este dolor que ya no cabe en mi cuerpo
desborda las barreras de mis pensamientos
y se derrama por mis mejillas pálidas
dándole a mis labios la gota de amarga realidad.
Nadan mis brazos solos,
mientas mi cuerpo pesado cae en las profundidades
de mis propias miserias irresueltas,
dónde los demonios bailan su danza.
Quisiera decifrar esa mirada,
penetrar esos ojos duros, imprevisibles,
que me gritan un dolor mudo y agudo,
capaz de inundar mi alma desnuda.
Buscarte un lugar en este cuerpo vacío,
para que tengas tu refugio,
dándote mis manos para que te tomes
cada vez que la caída sea inminente.
Imperfecto dolor este que vive en mi,
que no es capaz ni siquiera de matarme,
ni de llevarme por los caminos polvorientos del olvido,
para quedarme allí y mirarte de lejos.
Recorriendo la vida (Saltando obstáculos)
Varios senderos abiertos,
en la entrada de cada uno, sus moradores,
los guardianes de los secretos enterrados me esperan,
el del camino fácil, del complicado, el de el corto y el otro.
Angeles y demoniios dominan las puertas de hierro
el miedo quiere asustarme con injurias si no lo atravieso,
la sabiduría me seduce,
la paz y el odio se disputan a muerte mi elección.
Voy caminando a veces sólo, otras de la mano
pero siempre buscando el camino de la verdad,
seguro de que allí, al final, estará el amor
enterrado en un cofre, esperando ser mi tesoro.
No es este precisamente el camino fácil, ni el más corto
debo saltar el rio de los rencores,
que bordea el poblado de la mentira, pero si paso,
llegaré a la cima de la montaña pasional.
Desde dónde la locura juega sus cartas,
y me ofrece una vista elevada y superior a esta,
que desde el llano no da perspectivas,
ty me confunde con sombras que no son, pero acechan.
A veces es un viaje cruel, la verdad no siempre es amable,
pero cuando irrumpe en un cielo negro y atiborrado
la claridad me ofrece una calma inusitada, redentora,
un camino más llano e iluminado.
Salto, sorteo, trepo pendientes
me agarro de lo uqe sea para no caer,
la vida y sus caminos me llaman a transitarlos
con coraje, fe y amor inacabado.
Sólo saltando obstáculos, el amor florece,
sólo sobreviviendo a las inclemencias, el alma goza
sólo creyendo en mis pies, el camino se acorta
sólo caminando, al amor, se llega.
en la entrada de cada uno, sus moradores,
los guardianes de los secretos enterrados me esperan,
el del camino fácil, del complicado, el de el corto y el otro.
Angeles y demoniios dominan las puertas de hierro
el miedo quiere asustarme con injurias si no lo atravieso,
la sabiduría me seduce,
la paz y el odio se disputan a muerte mi elección.
Voy caminando a veces sólo, otras de la mano
pero siempre buscando el camino de la verdad,
seguro de que allí, al final, estará el amor
enterrado en un cofre, esperando ser mi tesoro.
No es este precisamente el camino fácil, ni el más corto
debo saltar el rio de los rencores,
que bordea el poblado de la mentira, pero si paso,
llegaré a la cima de la montaña pasional.
Desde dónde la locura juega sus cartas,
y me ofrece una vista elevada y superior a esta,
que desde el llano no da perspectivas,
ty me confunde con sombras que no son, pero acechan.
A veces es un viaje cruel, la verdad no siempre es amable,
pero cuando irrumpe en un cielo negro y atiborrado
la claridad me ofrece una calma inusitada, redentora,
un camino más llano e iluminado.
Salto, sorteo, trepo pendientes
me agarro de lo uqe sea para no caer,
la vida y sus caminos me llaman a transitarlos
con coraje, fe y amor inacabado.
Sólo saltando obstáculos, el amor florece,
sólo sobreviviendo a las inclemencias, el alma goza
sólo creyendo en mis pies, el camino se acorta
sólo caminando, al amor, se llega.
martes, 20 de julio de 2010
Tempestades mínimas
Cinco gotas de mar
tres gramos de arena volando
por el viento que producen esos ojos
al abrir y cerrarse.
Es atronador el sonido del trueno
en forma de voz, que sólo te saluda
se mueve la tierra, pues alguien empezó
a caminar, el temblor ha llegado.
Tres lágrimas que desbordan mis ojos,
e inundan campo y ciudad, las palmas
de tu mano,
tres lágrimas y cinco gotas de mar.
Todo tiembla, vibra, se mueve,
se rompe para cambiar de forma y seguir
se adapta, se modifica como este corazón
que debe aprender la lección si no quiere morir.
tres gramos de arena volando
por el viento que producen esos ojos
al abrir y cerrarse.
Es atronador el sonido del trueno
en forma de voz, que sólo te saluda
se mueve la tierra, pues alguien empezó
a caminar, el temblor ha llegado.
Tres lágrimas que desbordan mis ojos,
e inundan campo y ciudad, las palmas
de tu mano,
tres lágrimas y cinco gotas de mar.
Todo tiembla, vibra, se mueve,
se rompe para cambiar de forma y seguir
se adapta, se modifica como este corazón
que debe aprender la lección si no quiere morir.
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