Adelante, sean bienvenidos

Bienvenidos a mi mundo, al refugio de mis ideas, al lugar donde puedo sin ningún temor expresar lo que siento y lo que me pasa "en tiempo real". Realmente es toda una experiencia y quiero compartirla con quien quiera leer.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Saber cambiar, si nada cambia

Nada cambia,
pero todo gira en sentido
inverso al tiempo,
nada cambia.

Sigo siendo el mismo miserable
que tiempo atrás
rompió sus promesas
y tomó el camino más corto.

Nada cambia,
y el tiempo que ha pasado
parece nada, sólo tiempo
una fina capa de polvo sobre la mesa.

Miradas vacías que se pierden
que ya no se cruzan
ni se reconocen
en la espesura de la noche.

Busco la redención
como último recurso
para un cuerpo cansado,
como si eso fuera a sacarme este peso.

Nada cambia,
mis miserias me asaltan en la noche
y tiemblo por la ausencia
mientras dejar de mirarte no te aleja.

Unos cuantos pasos en falso
y el camino trazado se desdibujua,
el horizonte se borra,
tus manos se me sueltan,
tu sonrisa me olvida...para siempre.

martes, 16 de marzo de 2010

Mi regalo de hoy

El día y la noche son como una puerta que se entorna primero y se abre de par en par después. Nunca se cierra. Al abrirse podemos elegir mirar con optimismo, fe y confianza en uno mismo y dejarse mojar por el leve rocío o darle vuelta la cara y cubrirnos de una coraza impenetrable. El día es gentil con nosotros, y podemos devolverle o no la mirada, yo elijo lo primero. Dejar atrás lo que ya pasó ayer, por que es parte del pasado y no hay forma de revertilo. Elijo mirar otra vez hacia adelante, aunque el horizonte sea la zanahoria que nos ponen delante para seguir en el camino, aunque los esépticos digan que es inútil. Pienso en los versos que con suerte escribiré durante el día, algunos se irán diluyendo en la cotidenaidad y nunca conocerán el papel, pero estarán conmigo, y el placer de sólo pensarlo es combustible suficiente para transitar el día que se nos ofrece. No digo que sea fácil, tantas veces le he dado vuelta la cara al día que ya perdí la cuenta, pero el reconocer que no sirve de mucho te da nuevas esperanzas. Amanece, y se vuelve a abrir la puerta, y no es poco, tener un día más.

La música que dice por vos

A veces las palabras no te sale y simplemente alguien le pone música a tus pensamientos, si le agregamos que la música te mueve y te hace mover esas palabras se transforman casi en un himno, o en un "Tatuaje Azul". En esos instantes en los que el pecho parece estallarte y la cabeza se llena de pensamientos que no saben como salir, estas palabras escritas por otro parecen propias y se adueñan de tu ser en una especie de transe colectivo. Definitivamente hay que dejar "que suceda, es más fácil así", aprendiendo que uno es responsable de sus actos, no para el hoy y ahora, para el futuro, aprender esto es soltar las cadenas que te unen a lo que no es y no sirve. Porque el "cuerpo bien sabe flotar" y no va a permitir que nos hundamos en pensamientos que no hacen nada bien. Esas palabras que se hicieron canción y hoy te gritan que a pesar de todo "voy a llevarte en mi" y casi deseando "que me llevarás, hasta dónde estés, a dónde vayas..." Vivir pacífico.

jueves, 11 de marzo de 2010

Frente a vos.

Me siento eterno ante tus ojos
oasis acuoso y cristalino que me pierde
y me intimida un poco,
pero finalmente me hechiza.

Me siento algo derrotado también
ante mi impaciencia, pero el tiempo es sabio
y a cada instante, tus aguas
lo coronan con su manto de perpetuidad.

Tantas noches de anhelarlos,
hasta que finalmente el cielo se abrió
en un fulgurante amanecer de deseos
y en inquietante futuro desconocido.

Tus ojos amor mío,
esos en los que supe cobijarme
cuando la tormenta arreciaba mis días
esos que no supe protejer de mis demonios.

No es tiempo de lamentos,
mis horas hoy se llenan de contemplaciones
y el perderme nuevamente en tu mirada
mis horas vacías se llenan con tus palabras.

Me siento eterno ante tus ojos,
me siento eterno al verte de lejos,
me siento vivo con saber que aún existes
en algún lugar de mi alma.

Pequeños Milagros

Tu mirada transparente
Emergiendo de la densa niebla de la soledad,
Simple, tu sonrisa siempre simple
Capaz de aliviar el peso de la duda.

Tan simples son los milagros
Que no siempre los podemos comprender,
Tan pequeños son los milagros,
Que podrían caber dentro de una gota de rocío
Derramada en cualquier flor de mi jardín.

El mate humeante y siempre dispuesto,
Un trozo de pan tibio sobre la mesa generosa
En los gloriosos asados de domingo,
Un libro bajo un árbol a la hora de la siesta,
Y hasta la siesta misma.


Una tarde de sol
Libre de la tiranía del tiempo,
Poder recibir en pleno rostro
La bendición de una lluvia aliviadora.



Esas charlas trasnochadas
Ahogando risas en un vaso de vino amigo
Que tiene gusto a confesión
Y a pacto indestructible.

Pequeños milagros cotidianos
Colmados de esa magia que tiene lo imprevisible,
Fugaces instantes que pretenden dejar huella
Como las caricias del tiempo dejan su marca en mi piel.


La vuelta al barrio,
Las sonrisas de mi hija,
Esa confesión tartamudeada de amor eterno
Y hasta las lágrimas del primer desencuentro.
Las mil historias que me contó mi abuelo,
Y el sabor de las uvas frescas de su parra.


Pequeños milagros que necesito para vivir,
Gestos, miradas, caricias, palabras y silencios
Calles arboladas con los recuerdos de mi infancia,
Mi noble y generosa infancia.
Pequeños milagros, razones irrevocables
Para querer vivir esta vida.

lunes, 1 de marzo de 2010

El tiempo y la parálisis del miedo

Ya no queda margen, el tiempo se me va, lo veo irse, no con prisa, pero a paso firme.
Y con él se van las oportunidades, las chances de volver a "ser", sin empbargo no puedo. Me detengo ante mi mismo, me miro en el espejo que me devuelva una imagen que se que no quiero dar, y sin embargo, poco puedo hacer para cambiarla.
Definitivamente no es esta la vida que soñé un día que viviría, no son los momentos felices que supuse iba a pasar, sino todo lo contrario. He de enfrentar estos tiempos que hoy intentan azotarme con el látigo del desengaño y la soledad, con sus púas llenas de promesas incumplidas por mi parte y por la otra, promesas rotas al fin, que no hicieron más que abrir heridas que difícilmente vayan a sanar.
Esoy paralizado, sin poder de reacción, como en uno de esos sueños en los que alguien te persigue y tenés la sensación de que escapás en cámara lenta, como una de esas pesadillas donde pensás que lo peor pueda pasar y finalmente sucede.
Es el miedo que me está paralizando, el miedo que me ha inyectado el paso del tiempo y que circula por mis venas como un poderoso veneno que va paralizando cada uno de mis músculos y termina con mi voluntad. El miedo de ya no estar, de no ser, de no poder, el miedo de encontrarme un día en mi cama con la certeza de haber desperdiciado mi vida entera y darme cuenta que ya es tarde para todo lo que quería hacer, el miedo de no volver a encontrarte nunca, o de permancer tremendamente ciego para no ver otras opciones, el miedo de pronunciar la palabra fracaso.
Inexorable, el paso del tiempo me sigue marcando el ritmo sin poder yo hacer nada no para evitarlo, sino para transitarlo con hidalguia, orgullo, felicidad. El miedo de no poder estar y de no poder darte lo que necesitás me sigue electrificando la planta de mis pies con cada paso errático que doy, el miedo, me ha paralizado, el tiempo sigue su curso.